sábado, 9 de junio de 2018

CAZOLÍN Y EL TROPIEZO DE UNA PRINCESA

Este es un cuento de revindicaciones sociales con un punto picante de sexo  para animar a leerlo.Es un poco largo

                                                                                                                                15-05-2018

CAZOLÎN Y

EL TROPIEZO DE UNA PRINCESA


Nueva versión de La Cenicienta donde la Cenicienta es zagal.
Es la historia en un monte de una atracción irrefrenable, entre una princesa de sangre azul y un mocetón de un pueblo de sangre roja, que ocurrió en medio de una descarga total de 250.000 Voltios que incendió el monte y los alrededores.
Antes de nada quiero decirles que primero voy a hablar de las necesidades de los que no tienen techo, sabiendo que es un tema que resulta cargante para la mayoría de los que lo tenemos, ya que; porqué hemos de perder el tiempo hablando de esta gente que no tiene poder, ni dinero, ni fama, ni cargos, y no podemos esperar a cambio nada de ellos. Nuestras vidas pueden seguir tranquilamente si los ignoramos. También asomarán de pasada a esta ventana los que lo tienen todo y desean más.
Para ambientarnos quiero que piensen en un pequeño cacito, que puede representar bien a la vida de estos desamparados. Cuando no tienen un golpe de suerte, es la insignificancia por donde va a transcurrir su existencia, y esto les pasará desde que nacen hasta que mueren.
Este pequeño cacito, llamado también cazolín por algunos historiadores de la India donde su uso esta muy extendido entre la casta de los parias, es un estándar que se usa también en diversas zonas de América Latina, África, Asia y otros lugares paupérrimos del mundo. En su pequeño interior solo caben verduras y legumbres muy apretadas. Se dice sin pruebas de ello, que en las fiestas mayores de Villa Perdida alguna familia con esfuerzo llegó a meter dentro y cocinar los menudillos de un pollo con arroz.
Las familias que lo usan son pobres de solemnidad y para sobrevivir recogen los frutos asilvestrados que crecen espontáneos en el Comunal. Solo dos veces en el mes suelen comer caliente (los días de Feria y Mercado) cuando recogiendo los embalajes desechados, hacen fuego, e introducen en el puchero lo encontrado en el rebusco. Si hay quien dice que exagero, solo les voy a recordar dos hechos muy contrastados: 1º  El flash de la TV. en donde se ven a: ”Niños africanos comiendo tierra, antes de morir de hambre” y  2º  Las 25.000 personas que por falta de alimentos hoy van a morir siendo después enterradas, y mañana y pasado mañana y al día siguiente se repetirá esta fúnebre función.
            El uso del cazolín no tiene contraindicaciones y entre sus usuarios no se conocen casos de sobrepeso, por lo que está muy recomendado para aquellos intrépidos que deseen subir en globo, aunque algunos al ver desde las alturas tanto verde y lila juntos se sacian tanto que ganan kilos rápidamente y como al globo no le conviene el sobrepeso, la tripulación les invita educadamente a bajar andando, y si no quieren, que es lo más probable, se les aplica la ley como corresponde a todo país civilizado; la ley de la gravedad claro, arrojándolos por la borda. -Moraleja-: El hecho de aplicar la ley, no garantiza siempre la justicia.
Es ideal para la gente sin aspiraciones y con empleo basura. La exposición al sol es impredecible, a veces mucho muchísimo o poco poquísimo según el oficio se desarrolle en el exterior a pleno sol o en el interior en subterráneos. Ninguno tiene el amparo que da la sombra oficial, por que esta solo cubre a gente de media o buena posición y normalmente sentada.
Como ya dijimos no genera categoría social, pero te dejan reírte de los pájaros de colores siempre que no sean los del Alcalde (miembros de la corporación), pues estos suelen ser personajes últimamente muy susceptibles y asustadizos, estando siempre con el ojo avizor (el por que, después de las últimas actuaciones judiciales se comprende). Si te ríes en las cercanías del Consistorio, las cámaras ocultas de la Inteligencia Municipal, lo gravarán en sus cintas de seguridad y prontamente saldrá del Ayuntamiento un motorista con la cinta dentro de una caja precintada para entregarla sin demora al Regidor Municipal esté donde esté. El motorista que le hace la entrega, al marchar le recuerda “No se olvide de lo mío Sr. Alcalde” y este le responde “No te preocupes que eso está hecho Andrés”. El Alcalde lleva la prueba testifical para visionarla, y según el pie con que se halla levantado de la cama ese día y las fasquías que te hayan salido en el video de seguridad, puedes o no, tener problemas con la justicia. Si tuvieras un puesto de trabajo en nomina del Ayuntamiento como: “Fijo Discontinuo de Plantilla Universal” date por despedido.
Este tipo de empleo de nombre compuesto está más extendido en el mundo de lo que se piensa, y lo acepta mucha gente al no poder conseguir otro. Pocos saben cual es su dinámica, por lo que voy a explicarlo: Fijo, porqué dice el Jefe el día que tienes fijo que trabajar. Discontinuo, porqué marca el Jefe el día que te quedaras en casa y no cobras. De Plantilla Universal: porque dentro de tus habilidades harás en cada momento lo que te indique el Jefe; barrer para casa, trasportar cajas con papeles blancos o de color, mejor si son de curso legal (esto es muy importante para la economía del asalariado por el % del posible desvío de algún fleco hacia su bolsillo), o mandarte a reparar las persianas de algunos locales del Ayuntamiento para mejorar las observaciones hacia el exterior o interior. ¿A saber lo que quieren ver los Jefes?
Villa Perdida es un pueblecito de unas doce mil almas levantado en la falda sur de la Montaña Perdida, por lo que está protegido de los vientos fríos del norte. Por el este a una legua está el río Oscuro que tiene en sus orillas gran cantidad de árboles y de ahí le viene el nombre. Por el oeste a unas dos leguas discurre el río Manso, que mas adelante se une con el río Oscuro para formar el río Grande. En la parte alta de la falda del Monte Perdido está situado el castillo, que domina todo el pueblo y la llanura entre los dos ríos. Al pueblo solo se puede llegar subiendo la montaña o vadeando alguno de los ríos mencionados por lo que la villa está bien protegida de posibles incursiones enemigas. Ahora están pasando el verano en el castillo con su tío el duque de Leiras, las dos hijas del rey, Almudena y Verónica la pequeña.
Cazolín le llaman al personaje de esta historia, porque de pequeño siempre andaba cargando con un cacito donde su familia hacia la comida para el día, pero cazolín es una cazuela pequeña muy socorrida, que si la tienes y la llevas de excursión al monte, mediante un fuego de expansión controlada puedes prepararte un estupendo puchero de jodías con acelgas, y si encima le echaste tomate, chuparte los dedos después.
Cazolín tiene una pandilla de amigos, y entre ellos está Zapo, también llamado el Bolas, que es el amigo íntimo desde que nacieron, y que vive puerta con puerta. Cazolin y sus amigos, la víspera del domingo de Adviento, día de la fiesta mayor de Villa Perdida, deciden ir a cazar conejos o lo que encuentren subiendo al Monte Perdido para conseguir algo de carne para el puchero del domingo. El grupo sale al monte con las primeras luces del alba y Cazolin les acompaña a pesar estar cansado por no haber dormido en toda la noche por haber estado ayudando al panadero a cocer las rosquillas para las fiestas. La pandilla después de recorrer el monte y cazar varias piezas, sobre las 11 de la mañana sintieron hambre, y como era gente joven de mucho comer y algo bruta, se prepararon para picar en caliente una cazuela de legumbres con menudillos y al acabar el tente en pie que se zamparon, se pusieron a comentar  los últimos sucesos de la Villa, pero como Cazolín estaba cansado se echo a un lado sobre la hierba adormilándose, y en la entrevela se percató de lo estupendo que se encuentra uno cuando después de comer se está tumbado. Se quedó dormido y empezó a soñar. Los amigos una vez que han charlado un rato decidieron bajar al pueblo a llevar las piezas cazadas y además están muy interesados en ver y participar en una cucaña que promueve El Comendador de Villa Perdida, donde hacen un puente sobre el río Oscuro con un solo palo horizontal untado en grasa y apoyado en otros que van al fondo del río en forma de aspa. Cuando hayan terminado de hacer este tipo de puente, un mozo desde una orilla reculando, va untando de grasa el palo que cruza el río de orilla a orilla. El juego consiste en tratar de pasar a la orilla opuesta haciendo equilibrios sobre el palo engrasado que lo atraviesa. De momento ningún mozo consiguió llegar a la otra orilla, pero gana aquel que recorre más distancia (se aleja más de la orilla inicial). Como no son racistas dejan participar a cualquier mozo de este pueblo o de otro cualquiera. El premio aparte del orgullo personal, es abrir el baile de la tarde, danzando en el centro de la plaza con la Reina de las fiestas, siendo coreado y aplaudido por todo el vecindario, quedando así abierto el festejo.
Cuando los amigos una vez que han tomado el tente en pié  y charlado un rato, se deciden a bajar del monte, ven que Cazolín está dormido, por lo que acuerdan no despertarlo, pues saben que paso la noche ayudando al panadero. Cazolín en el sopor de la bio-digestión tiene un sueño muy placentero. Sueña que es el Rey Midas con lacayos a ambos lados y que es el dueño de todas las fincas hasta donde la vista alcanza. Al despertarse se da cuenta de que los amigos se han ido, pero se siente confortado con el descanso y con el sueño tan agradable que ha tenido. Para espabilarse empieza a estirar los músculos de su cuerpo (acción muy criticada en los libros de buenas costumbres, pero que el desconoce por no ser hombre de letras). Cazolín después del sueño se encuentra en plena forma y decide también bajar al pueblo, pero antes tiene que hacer el encargo que su abuela le hizo de recoger las moras que crecen libres al viento en el comunal, para preparar una rica mermelada que les gusta mucho a toda la familia. Como el sol cae a plomo y hay muchas moras en los aledaños del castillo se decide a bajar cerca de la muralla para aprovechar también la sombra que esta proyecta. Aunque va cuesta abajo tiene que ir dando pequeños saltos en zigzag para sortear algunas piedras y maleza. Va metiendo las moras que encuentra en una bolsa que previamente había cogido en su casa.
Después de dar uno de estos saltos distinguió a lo lejos en medio de la verde floresta una mancha azul que despertó su curiosidad y se dirigió hacia ella para averiguar que era aquella visión. Al acercarse distinguió prendida de un zarzal de pinchos finos, una falda de color azul turquesa adornada con encajes de cristal. ¡Que extrañeza!. Al principio no comprendió cómo pudo llegar hasta allí esa prenda tan especial, pero echando la vista alrededor, se fija en la muralla del castillo y entonces se percata que semejante prenda solo puede pertenecer a una persona del mismo, pues las gentes del pueblo no usan prendas tan refinadas. Deduce pues que la dueña tiene que ser una mujer de noble cuna, pero no obstante está desconcertado por el hallazgo y no sabe que hacer con semejante pieza de ropa. Si tratar de devolverla, o bajarla al pueblo para comentar el hallazgo y blandirla como un trofeo entre sus amigos. Después de pensar un rato y de dudar mucho y sopesar los pros y contras, cree que es mejor devolver la prenda, pues puede incluso que le recompensen por haberla encontrado, por lo que se dirige a la puerta principal de la muralla del castillo para llamar al portón de entrada.
Da dos aldabonazos y afina el oído. No se escucha ruido ni voz alguna en el Castillo, es mediodía y hace un calor sofocante. El sudor moja su ropa que queda pegada a su piel. Espera que algo suceda y no sabe qué Mientras espera duda y mientras duda, empieza a temblar, y en su deseo imagina que viene a abrirle una dama principal, una jovencita doncella, de mirada verde mar, pues oyó decir en el pueblo que el Rey tiene una hija, la pequeña, Verónica, de una belleza sin par, que vino con su hermana Almudena a pasar el verano a este castillo Real, propiedad de su tío, El Duque de Leiras.  Presintiendo un encuentro insospechado, ya la ve ágil, voluptuosa, y soñadora, como nadie es capaz de imaginar.
Da otro aldabonazo y pasa un tiempo, y en medio de este silencio, al final se oye el chirrido de una mirilla al abrirse. En este impás, Cazolin acerca a la mirilla la prenda hallada pero la princesa que está al otro lado apenas puede saber lo que le muestra, pues solo aprecia una cosa de color azul que por otra parte se percata que coincide con el color de alguna de sus prendas más apreciadas, pero realmente no sabe lo que es. El soldado que hace la ronda en la explanada principal del castillo, ve a la princesa que habla por la mirilla con alguien en la puerta de la muralla, pero sigue su ronda, y en la próxima vuelta ya no la ve. Ella al no ver bien que es lo que le muestran, se decide a entreabrir un poco la puerta de paso hombre para saber de que se trata. Se oye el ruido de correr cerrojos y el chirriar de los goznes y se abre una rendija vertical en la pequeña puerta del portón principal, y entonces se ven los dos las caras. Se observan mutuamente y él ve delante a una encantadora princesa de ojos verde mar, y ella ve a un joven sanote y fuerte en la plenitud de la vida, con los músculos desarrollados por el trabajo del campo. Ella al fijarse en sus ojos, ve una mirada limpia, y con la inocencia de un mocetón asustado, por lo que abre la puerta del todo y se dispone a escuchar. Él le muestra la prenda hallada y estirando el brazo, le señala una dirección, y le dice que la encontró a dos tiros de piedra del lugar donde se encuentran. Ella entonces, después de un rato de contemplar la prenda se pone a pensar, y le pregunta si no vio también por allí un chal que le regalo su abuela, y que noto en falta hace dos días. Cazolín le dice que no se fijo bien, y ella le pide que si puede, vaya a ver si está por allí tirado en la floresta. Cazolín hace ademán de irse, pero para en seco y le pregunta si no puede acompañarlo por no conocer la prenda, y por que están muy cerca del lugar, y que solo hay que andar dos pasos. Como la princesa es una chica un poco ingenua, sin pensarlo dos veces se decide a ir para ver si lo encuentran.
Se dirigen al sitio señalado que como ya dijimos está muy cerca. La princesa deja la puerta entornada ya que piensa volver enseguida. Llegan al lugar donde Cazolín encontró la prenda, y después de buscar un rato por la zona no ven rastro del chal. La Princesa le comenta que la prenda encontrada puede ser suya o de su hermana, y que la pudo arrastrar, el húmedo viento del sur, cuando sopla a ras de tierra, procedente de Portugal, pero como su hermana es casi de su misma cintura, para tener la certeza tendrá que llevarla al Castillo para probarla, y así saber fijo a quien pertenece esta prenda tan especial.
Cazolín que es una buena persona, pero que se ofusca en esta tesitura, le dice que para salir ya de dudas, por que no se la prueba ya. Ella, aunque es ingenua por parte de madre, no lo es tanto, y lo piensa un poco, y le dice que el monte no es el lugar adecuado para probarla, pero él insiste y le sugiere señalando con el dedo, que puede hacerlo sin problema alguno detrás de aquel matorral de tojos bien amarillos, que crecen junto a la Fuente de la Virtud, y que no se preocupe absolutamente por nada, porque él mientras la prueba, se apartara un poco y mirará para Meira.
El sol, que esta en lo alto del cielo por ser medio día, sabio por viejo y rojo por fuera, y que lo ve todo, gozoso con la escena que presiente, envía un telefax al satélite Alfa para que le grave desde la serenidad del infinito tal encuentro insospechado que presume de alta felicidad. No quiere gravar la escena de motu propio porque en momentos tan críticos se pone nervioso por dentro y pierde el pulso.
El sol ya se esta imaginando una escena tierna al principio con casto beso en un susurro de platónico amor; pero también elucubra que la escena puede ir increscendo increscendo y llegar a la fase del olvido total del mundo y de todo lo demás, con solo la fijación constante de seguir, seguir el mozo como sea agarrado a la doncella, que piensa que no soltará, ni aún en peligro de muerte o si ha de comulgar. Se imagina que nadie conseguirá que les aparten del placer que están sintiendo, e imagina que el clímax seguirá, seguirá subiendo hasta llegar al punto en que un estremecimiento les indicará  que están en el máximo factor 8, que se mantendrá apenas unos instantes en este tan alto valor, para después decrecer, y decrecer rápidamente, y cuando baja del 4,7, ya cerca del final, se imagina el sol, que se le girarán a ambos los ojos flojos hacia el interior del subconsciente, y que en sus cuerpos aparecerá un relajo total de todos sus componentes, con jadeos intermitentes suplicantes de vida y paz. El sol con estos pensamientos se puso a ciento diez.
INCISO I: Si Usted al hacer las cochinadas, echa en falta, alguna de las sensaciones arriba descritas, no se alarme, ni inquiete pero baje la vista y revise el matraquillo por si estuviese flojo de anillo, o le faltase apriete. Si esto ocurriera, cálmese y no se asuste, avíseme porque ya somos dos. Terapia paliativa: Apiádese de si mismo y vaya pensando que le llego la hora de considerar (porque no le queda más remedio) al polvo mental como más noble y duradero, y que este puede superar en ciertos casos al material, pues todo el mundo reconoce, que este ha de pasar a mental para ser pleno y entero.
El sol cree erróneamente que con la grabación que le realizó el satélite Alfa, y el calor que piensa poner en el encuentro, va a derretir el muro que siempre encontró al acercarse a la fría Luna, pero esta es tan fría que cuando está de no, no la enternece ni su padre. Pero el sol se la tiene jurada  entre ceja y ceja desde que lo destinaron a la Vía Láctea, y de cualquier forma se ha propuesto como sea, darse un revolcón por el firmamento con su deseado tormento. Su anhelo inalcanzable es ser correspondido por su Pálida Luna, y en su afán se imagina junto a ella, retozando por los campos celestiales entre las estrellas, saboreando por anticipado de unos gozosos polvoritos de lunares; pero “Fracasa”, no sabe que los frutos del manzano, aunque se parezcan, nunca pueden tener la textura, el aroma, el regusto y los jugos exquisitos de las peras, que son las que le arrebolan.

AVISAN DE LA DIRECCION QUE NOS ESTAMOS SALIENDO DEL GUION Y QUE PARA COBRAR HAY QUE CEÑIRSE AL MISMO. Cobrar quiero, libertad también, y si no pueden ir juntas, pues me prostituyo también. Seguiré a los que mandan, para poder comer, pero desde el fondo de mi alma, "Mierda para el Ingles".
INCISO II: Esta forma de presionar o sugerir al que escribe para un medio de comunicación es habitual por parte de la propiedad de la cabecera, por lo que considero apropiado  “Mierda para el Ingles”.
Encarrilo el guión como me ordenan y sigo.
El sol preparándose para tal evento, quiere colaborar de buena fe en la escena que presiente que va a tener lugar en el Monte Perdido, y empieza poco a poco a elevar la temperatura un grado cada minuto hasta alcanza el rojo carmesí. El tojo hace como que es muy duro, y que no tiene interés en mirar, pero lo hace de reojo. El agua de la fuente empieza a babearse de gusto por las rendijas del pilón. Las ranitas quieren aprender y se acomodan en primera fila impacientes y gozosas para ver la escena del mozo y la princesa real en tal trance.
Ella entonces se dirige hacia el tojal para probarse la prenda hallada, pero el zagal olvidándose de la sumisión debida a su condición de sirviente, y apoderándose de su mente el sueño que tuvo en el monte, se ve noble y empieza a actuar como tal (los nobles hacen lo que les apetece y basta). Se olvida por tanto del juramento dado a la princesa y mientras ella se dispone a probarse la prenda hallada, se acerca por detrás, silencioso y de puntillas para poderla agarrar. Ella con intuición femenina gira, le descubre, y va a gritar, pero él, acordándose de las enseñanzas que yo, experto le di, para eventos similares, y como él, en fondo no desea incomodar a su admirada princesa, para en seco, y se deja caer para atrás como derribado por un ataque de epilepsia con vibraciones totales.
La doncella que es de buen corazón, al ver tendido al zagal sacudiéndose en el suelo, acude al quite al instante, arrodillándose junto al pobrecito temblón, pero no sabe que hacer pues nunca estuvo en tal aprieto. Primero invoca al Espíritu Santo pero este de momento no acude. Después trata de averiguar lo que su abuela o su madre harían en circunstancias tan especiales, pero no le llega ninguna transmisión de pensamiento, por lo que tímidamente arrodillada como está, al no tener otra alternativa, trata con sus ligeras manos desde la banda de sujetar al muchacho, pero siendo notoria la diferencia de envergadura y peso es inútil el intento. Viendo que esta forma de actuar no resuelve la critica situación en la que se encuentra, y como en el fondo es una muchacha expedita y resolutiva, y no encontrando otra alternativa, se decide a solventar el evento por encima de todo miramiento, y olvidándose de su noble condición y del protocolo Real, se arremanga la larga falda que tiene puesta, y pasa su pie izquierdo por encima del doliente y agachándose se pone a horcajadas y después sujeta y empuja con sus manos y con todas sus fuerzas los temblorosos hombros del zagal, tratando de calmar sus temblores epilépticos.
Estando en este impás, la campana del reloj de la Torre del Castillo empieza a tañer las 12 campanadas del mediodía.  Tan...Tan...Tan..., a la princesa estas campanadas la sobresaltan, pues le recuerdan qué hoy es el día que llegará a palacio la paloma mensajera portadora del Correo Real anunciando el pedido de su mano por el príncipe Fedorento VI de las Gaulas. En aquellos tiempos, como hasta hace poco en estos, el correo Real se realizaba con rapidez y seguridad por vía aérea, y la diferencia está en los motores. La paloma lleva un motor a caldo que no contamina y su tubo de escape va dejando por donde pasa el campo abonado para la futura vida. Los aviones actuales llevan motores a reacción, que respiran tanto, que nos dejaran sin aire para respirar mañana.
INCISO III: En un solo viaje de Europa a América me gustaría conocer, cuantos miles de metros cúbicos de aire limpio pasan por sus turbinas transformándose en irrespirables. Agradeceré la información del profesional que me facilite el número de aviones que en un momento determinado están en el aire, y el número de billones de m/3 que en un año degradan las turbinas de estos motores.
La princesa no conoce personalmente al príncipe con el que se va a desposar, ya que es un matrimonio de conveniencia decidido por razones de Estado por el Consejo del Reino en sesión plenaria el primer día de las témporas de Marzo. Según los comentarios de la gente del pueblo, este príncipe siempre anda metido en líos y en guerras, y que por esto, o por lo otro, se ensucia mucho y se lava poco. La princesa que es muy pulcra, esto que oye no le gusta, y piensa que ya antes de casarse, como cualquier otra mujer del mundo, tiene que empezar a transigir y adaptarse a sus deseos. Quiere con ilusión, que algún día cambie este rol masculino, de forma que cuando conceda, lo conceda su alma libre, su alma enamorada, porque entonces, poder dar felicidad a su gente, le producirá a ella, su mayor felicidad.
Las campanadas prosiguen...Tan...Tan...Tan..., la creencia popular dice que según el vuelo y la fortaleza con que llegue la paloma mensajera que trae el anuncio de la boda Real a palacio, así será la fortuna o infortunio del futuro matrimonio. ...Tan...Tan...Tan..., Este reino tiene un sistema de seguridad que viene de hace mucho tiempo atrás, y que lo ideó y programó el Hada madrina de su abuela en sus esponsales, como regalo de boda para ella y sus descendientes directos, con la pretensión de que la sangre azul del linaje Real, que consideraban de alta calidad, no se pudiera mezclar con la roja más plebeya y comunista del populacho. El sistema consistió en un conjuro de forma que durante la quincena víspera de la boda real, mediante un encantamiento, al sonar la ultima campanada del mediodía dada por el reloj de la Torre del Castillo, aquellas prendas de vestir pertenecientes a la nobleza, que estén en contacto con persona plebeya, (estén en manos del populacho), desaparecerán (se esfumaran) del presente, sin ruido y sin dejar rastro ni aviso alguno. Resumiendo aquellas ropas de los nobles que estén tocadas por la plebe desaparecerán, con el objeto de que ninguno que no sea de sangre azul, pueda entrar y asistir a los esponsales reales, pues sin traje no hay personaje.   ...Tan...Tan...y la última campanada suena ...Tannn... y por el arte de este sortilegio (que como toda programación alguna vez falla siguiendo la ley de Murphy, pero que entonces no fallo, por que no se conocía) la princesa de sangre azul que está socorriendo al zagal, que tiene sus prendas de ropa tocadas por el chaval, plebeyo desde que nació hasta este mismo momento, desaparecen sin más, y la princesa de ojos verde mar, al sonar esta última campanada, se queda sin siquiera darse cuenta por el calor del verano y por el fragor del momento, sin ropa encima ninguna, o sea, se queda como cuando nació, en pura limpia pelota. Ella atareada como está en reanimar al doliente, al principio no se percata del evento, pero el chaval que estaba fingiendo y tenia los ojos entreabiertos, ve encima justamente al sueño de toda su vida, a una preciosa princesa de sangre azul al natural y sin prenda ni contaminante alguno (no colorantes, no conservantes, no espesantes, no antioxidantes, ni otro cualquier aditivo) y se percata que para gozar del “Provocador despelote Real”, solo tiene que maniobrar suavemente y con tino sus manos de campesino.
A la vista de lo visto de esta situación, el chaval de veinte y pico de años recién cumplidos, por un reflejo condicionado, nota que algo dentro de su pantalón esta aumentando de forma incontrolada, y por mucho que lo intenta no le responden los mandos. El pantalón empieza a abrirse, y se estira, y se estira, y las costuras abren y van a reventar, y el pantalón explota, y dos botones de hueso de alce, que tenía bien cosidos salen disparados por la fuerza del reventón, como proyectiles guiados, yendo a impactar en una infeliz paloma que volaba tan tranquila por el azul del cielo, en una misión Real, en dirección al Castillo, donde mora la princesa de ojos verde mar. Era la paloma mensajera del príncipe Fedorento VI, que yace ahora en tierra herida de muerte, y que venia a anunciar el compromiso nupcial, y que por este acontecimiento de momento ni fu ni fa.
Los ojeadores del Castillo situados en las torretas de avistamiento, al constatar el abatimiento del correo real, hicieron sonar las trompetas de alarma total, convocando una reunión del Consejo del Reino para evaluar los acontecimientos y determinar las medidas a tomar; que no fueron otras que nombrar una comisión de investigación para ganar tiempo (más o menos como ahora). Temen perder sus señorías sus mullidos sillones por este inesperado contratiempo, sintiéndose a punto naufragar.
Sigo. El zagal se percató entonces de su situación, e intuyó que un hecho penado por la ley Real, estaba a punto de producirse, viniéndole a la memoria las desventuras del Pescador Oficial del Río Perdido, Juan Palustre, que sufrió la condena Real y murió en la cárcel desconsolado, por haber tenido amores con Doña Romualda, hermana del Rey (su padre) y por tanto tía suya, que le iba a vender las escurridizas anguilas que él de noche pescaba, y después de recibir el pago en doblones de vellón, y de retirarse el servicio a sus aposentos, se quedaban un poco más de tiempo solos los dos de palique en el obrador, tiempo que también aprovechaban para menesteres más íntimos, metiéndose mano a discreción con gran ilusión y contento. Que mal podía hacer a la Corte Real esta pareja, que tan feliz se sentía, para incomodar al Rey, que al enterarse monto en cólera y castigó con la cárcel este sueño de dos enamorados. Razones siempre el poder se inventa, para ilegalizar con razón o sin ella, cuando cree que así protege sus propios intereses y miedos. Esto me recuerda mucho, las actuales “Autonomías”, que algunos Imperialistas creen que son  “Autonosuyas”, tratando de imponerles su criterio desde el exterior, sin respetar sus íntimos sentimientos. Observar que mías es interior, más intimo, es un circulo más reducido, y suyas es exterior, es un concepto más amplio, que no abarca el mías. No se darán cuenta estos Gobernantes que están continuamente apelando a la Constitución haciendo declaraciones grandilocuentes, que aflojar ataduras siempre facilita la vida de todas las partes.
El muchacho realizó por tanto un último intento para evitar el castigo Real que intuía, por lo que cerró los ojos, dejo de respirar y apretando los dientes se dijo “Esto no quiero que me pase a mí”. La cara se le empezó a poner roja, la piel a estirar y los ojos se le achinaron por la presión arterial.
Pero viendo la difícil situación del momento, y no teniendo más fuerzas que aportar al evento, no tuvo más remedio que abrir del todo los ojos, y lo que vio delante de sus narices, fueron dos pechos temblorosos, y más abajo vio, el vello de un pubis entreabierto. Se le nublaron entonces los sentidos, perdió la vista, los ojos y la mente se colapsaron  y no pudiendo ya pensar, se lanzo como un poseso tras la consigna fatal, a pesar de verse ya muerto.
La princesa por el momento seguía in-albis de las prendas que no tenia, y solo se dio cuenta que el mozo había dejado de temblar y pensó que el mal ya le estaba pasando, pero también vio que el rostro del chaval se le ponía verde azul y rojo al mismo tiempo. Pero llego un momento en que la princesa bajo la vista y se vio a si misma tal cual estaba. Asustada y escandalizada, trató de comprender la situación en la que se encuentra, que no era precisamente muy ortodoxa, pero ante esta realidad evidente, y como en el fondo no tenía malicia alguna, aunque no comprendió lo que le estaba pasando, después de un momento, ya no sintió el normal espanto que a esta situación le corresponde, más bien estaba sorprendida y curiosa al mismo tiempo, y en cierta forma como si fuera solo espectadora de este suceso tan infrecuente. Podemos resumirlo diciendo que a pesar de verse desnuda, se encontraba tranquila dentro de lo que cabe, sin hasta el momento comprender por que Cazolín se encontraba debajo.
En medio de estos pensamientos la princesa empieza a notar en la entrepierna un cierto bamboleo que antes no percibía, por lo que bajó la vista, y lo primero que vio, (debido al pantalón rajado), fueron las partes bajas del mozo tal cual como nació, enardecido con el instinto de conservación en alto; y entonces comprendió los motivos del bamboleo. Fue el roce piel con piel de sus muslos con el mástil erguido y duro, del que vio resbalar dos lagrimas trasparentes, lo que despertó en ella no solo curiosidad, sino que sin entenderlo empezó a sentir unas sensaciones raras en su cuerpo, unos deseos no comprendidos, más bien irracionales. Poco a poco,  estando en esta posición, le empezaron a entrar primero unas ganas, pero después aumentaron a ganas de las buenas, a un anhelo de calmar un resquemor que por dentro sentía, por lo que para apagarlo le pidió a Cazolín que le obturase de urgencia, rápido, aquella abertura que la naturaleza olvidadiza le había dejado abierta. Quiso hacerlo Cazolín, pero no le dio tiempo, ella fue más rápida, y maniobró el mantuerto a dentro. Esto les calmó a los dos un poco, pero la excitación no estaba programada para acabar aquí, sus cuerpos le siguieron pidiendo más. Pero que más pueden pedir. Entonces se miraron fijamente a los ojos y constatando que el arrebato que sienten ya no lo pueden parar, y que va a más, comprendiendo lo irremediable del momento y sin siquiera cruzar palabra alguna, solo con la mirada llegan al mutuo acuerdo de claudicar. Comprenden que no tienen las suficientes fuerzas para empezar a recular (a lo mejor, esta palabra es ambidiestra), por lo que ante la inminencia de los acontecimientos se abandonaron a su suerte con enorme satisfacción de sus partes más presentes, disponiéndose a sacar el máximo partido posible a esta situación, que lo merece. El momento no era propicio para aplicar los sensatos consejos que sus padres siempre les dieron.
Sigamos. Cazolín está debajo, y no considera normal esta posición en que se encuentran, pues en el pueblo todos son tradicionalistas. Desea por tanto darle la vuelta a la tortilla, pero al mismo tiempo no está dispuesto de ninguna de las maneras a desenvainarla del todo, un poco puede, pero dejarla al frío viento no, y para cumplir estos dos deseos, la  rodea por la cintura con sus brazos,  y apretándola contra si mismo para que no se le escape, como si fueran un solo cuerpo,  se voltean, quedando después ella debajo. Parece que así están más a gusto, y en esta posición, él arriba y ella abajo, se vuelven a mirar a los ojos y ambos asienten sin palabras. Su instinto empieza a indicarles, que ahora toca refregarse un poco, y lo hacen lentamente, de forma acompasada, como si estuviesen haciendo chocolate, pero aunque lentamente, sus cuerpos le siguen pidiendo mas, y otro poco más, y como esta demanda no deja de crecer, aumentan el ritmo del movimiento, haciéndolo cada vez más fuerte y rápido. Aumentaron  así el placer y la satisfacción que ambos sienten, emitiendo pequeños suspiros entrecortados de satisfacción y gozo. Notan que el calor de forma  dominante, les va invadido sus cuerpos. Son las fuerzas de la naturaleza que en un afán de ansia infinita por llegar, nadie sabe a donde, llenan sus almas de una fuerza desbocada con total olvido del mundo y de todo lo demás. Se deleitan pues con este calor que les está subiendo por las venas de sus cuerpos. El ansia y el incontrolado movimiento siguen aumentando e invadiéndolo todo, y cuando la temperatura que sube y sube, y llega a lo más alto, alcanzando la tensión los 250.000 voltios, ya los dos agotados por el esfuerzo con la respiración entrecortada y la pasión en anarquía total, en el momento en que están sintiendo el mantuerto muy dentro, precisamente en ese momento les viene un estremecimiento de placer infinito, a él con espasmódicos empujones entrecortados, y ella abriéndose toda, toda, para que le llegue todo, bien adentro. "Que placer tan intenso sienten", y en ese momento del mástil de alta tensión que antes no estaba y ahora está, salta una chispa cegadora de alegría incontenible, que subió al cielo del mundo, iluminando los jardines, el castillo, y los montes más cercanos del término municipal, produciendo en Monte Perdido un gran incendio forestal.
Fue esta la señal de partida, en tropel incontenible, de 50.300.000 ADNs mojados, en dirección a la princesa, en una sin par carrera, para ver quien llegará antes, y al final ser premiado, el vencedor de tal evento, con una corona Real, con mil incrustaciones de diamantes tallados, y reservándole para el futuro, un nombramiento Real, en recompensa, por este denodado esfuerzo, de ser el primero en llegar.
INCISO IV: Por poquito sensible que te sientas, al analizar esta competición despiadada, tienes que preguntarte, que mundo es este en donde vas a entrar, en donde se sacrifican a 50 millones de hermanos para dejarte pasar. Acaso esto no es un aviso, de la gran sinrazón que habrá dentro. Y con esta perspectiva ¿Vale la pena entrar?. La arbitrariedad y la injusticia ya rezuman, antes de traspasar el umbral de entrada a este mundo tan incierto.
Después de haber satisfecho este impulso apasionado, permanecen un momento descansando del gran esfuerzo que han hecho, el encima y ella debajo, poco a poco él se gira y la deja libre, quedando ambos boca arriba. El se levanta primero, con sus ropas de campesino, y después ella, desnuda tal cual está. Al mirarse el uno al otro, empiezan a comprender la situación real del momento en que se encuentran. Sus necesidades de acción inmediatas cambian por completo. Comprenden al momento que ella no puede volver al castillo desnuda, y él con gran humildad, quitándose la camisa y el pantalón se los ofrece bajando los ojos al dárselos, para que pueda taparse esa desnudez tan imponente. Él se queda solo con el calzón y las alpargatas, y tal como están, en una complicidad no expresada pero profundamente sentida, él le ofrece su mano para ayudarla a caminar entre la maleza, ella la acepta y así se van hasta la puerta de la muralla, despidiéndose allí a toda prisa con un fuerte apretón de manos. Pero el no se da marchado, quiere ver a la princesa sana y salva entrando en el castillo. Ella, estando en la puerta de la muralla con esas ropas de campesino, no ve la forma sin que la descubran, de poder traspasar la explanada donde está un soldado haciendo la ronda alrededor del castillo, y además tiene también que cruzar la puerta principal donde siempre hay otro soldado de guardia, y ha de subir después al primer piso donde tiene sus aposentos. Pero necesita sacarse con urgencia esta ropa de campesino. Piensa entonces que quizá pueda entrar por la puesta posterior del obrador, pero reconoce que siempre suele estar por allí, alguno de los criados, y además, a esta hora de las 12 ½ del mediodía, están preparando la comida. Como no ve ninguna otra salida mejor, en el momento en que el soldado de la ronda de la explanada tuerce en la esquina del Castillo, se echa a correr alocadamente atravesando la explanada, llegando a la puerta trasera del obrador y a la mayor velocidad que le dan sus piernas entra en el castillo cruzándose con algunos criados que quedan perplejos con lo que están viendo, pero con la velocidad del rayo sube las escaleras y llega hasta la puerta de su alcoba y cierra la puerta. "Que descanso".
Una vez en su alcoba, después de reponerse de esta alocada carrera, empieza a recordar lo sucedido, y piensa en la falda con encajes de cristal que quedó olvidada en el monte, en los espasmos de Cazolín cuando fingió un ataque de epilepsia, y le viene a la memoria la sensación  tan agradable que sintió en su alma, en los momentos más apasionados. Estos recuerdos se agolpan en su mente conviviendo junto a un sentimiento de culpa. De culpa, por no haberse opuesto a este arrebato animal, aunque reconoce que también fue de un placer no conocido hasta entonces. Reconoce que fueron unas sensaciones muy reconfortantes compartidas por ambos, hasta el punto de que la reafirman en su condición de ser mujer plena y entera, sabiendo que cuando quiera, puede entregarle a su pareja momentos de gran pasión y felicidad. Pero si nos atenemos a lo que más le acude ahora a su cabeza, hay que reconocer que se encuentra bastante confusa.
La criados del castillo que vieron esta carrera alocada de la princesa por los aposentos de la servidumbre, vestida con las ropas de un campesino, empiezan a darle a la lengua con conjeturas y suposiciones, y después de murmurar y hablar con los soldados del puesto de guardia, y de preguntarle si no vieron pasar a una persona a toda pastilla por la explanada del castillo en dirección al obrador, a pesar de la respuesta negativa de los soldados, como los criados están seguros de lo que vieron sus ojos, lo tuvieron bastante claro, muy claro. Estos rumores, a través de los pelotas de turno no tardan en llegar a los oídos del Duque de Leiras, que con el miedo en el cuerpo por lo que pudiera hacer el rey al enterarse de este suceso, de inmediato envió un correo a la Corte, con una redacción difusa que más o menos decía así: “Majestad, su hija Verónica que es un poco desobediente, salio ayer sin mi permiso al monte, y estuvo por fuera cerca de una hora, pero no debe preocuparse por que la infanta se encuentra perfectamente bien. Por el afecto que nos tenemos siempre me gusta comentarle las pequeñas travesuras relativas a las infantas por nimias y banales que sean. Por lo demás un fuerte abrazo y aquí sin novedad”.
Cazolin una vez que vio a la princesa entrar en el castillo, se pregunta como podrá pasar por el pueblo estando casi desnudo y pensó que como algunos mozos estarían en el río preparando la  próxima fiesta de la cucaña, incluso alguno podría ser uno de sus amigos, quizás pudiera meterse aguas arriba y simular  que estaba bañándose, y después ya vería. Una vez tomada esta decisión, corriendo a toda pastilla baja del monte por el ancho camino Real, temiendo cruzarse con alguna persona del pueblo, pero por suerte no ve a ninguna, y al llegar a la encrucijada de Los Tres Deseos, deja el camino Real para tomar a la izquierda una senda estrecha muy poco usada que conduce al molino. Este sendero esta invadido en ambos lados por las zarzas y otra maleza, pero a pesar de los rascazos que le producen pequeñas gotas de sangre en sus desnudos brazos y piernas, no le preocupa lo más mínimo y sigue corriendo. Después de un rato de esta singular carrera llega a la llanura y deja de correr, ve a las vacas del molinero  pastando, atraviesa el prado a buen paso y se acerca al molino, y como por la parte izquierda hay una rampa para los carros que se adentra en el río, baja por ella, mete los pies en el agua y después sumerge el cuerpo entero, “Que frío”, está un momento quieto adaptándose a esta temperatura, y después se dirige al centro del río donde la corriente es más fuerte, dejándose llevar por el movimiento del agua. Los árboles de las orillas hacen que esta zona sea sombría y un poco siniestra. Recorre de esta manera entre las sombras un largo trecho, y después aparece el claro donde va a celebrarse la cucaña. Observa las dos orillas, y ve en la de la derecha, donde los mozos están haciendo un templete con troncos para que los participantes puedan situarse e iniciar el juego de la cucaña, a su amigo Zapo (El Bolas), por lo que se acerca al borde del agua y sin salir de ella, le hace una señal con la mano para que se acerque, haciéndole el encargo de que vaya hasta su casa y le traiga un calzón, un pantalón y una camisa seca. No quiere descubrirse diciendo no la tiene por habérsela dado a la princesa, y para justificar el encargo, le hace la observación de que su ropa se le mojó en el río
Cuando Cazolín llega a su casa, se sienta en su cama y apoyando la cabeza entre las manos empieza a pensar sobre lo que le ha pasado, preocupándole las consecuencias que le puede acarrear este suceso. Piensa que si esto le hubiera ocurrido con una chica del pueblo, como alguna otra vez le ha pasado, no se preocuparía más allá de lo corriente, pero tratándose de la princesa, empieza seriamente a preocuparse, o diciéndolo mas exactamente a acojonarse, aunque tiene el convencimiento de que ella no va a pregonarlo, y desea fervientemente que este suceso quede entre los dos, como un bonito secreto inolvidable. Se hace la promesa de no decirlo a nadie, ni a su amigo el Bolas. Desea fervientemente que a la princesa no la hayan visto en su loca carrera hasta el castillo, y espera que pudiera pasar para cambiarse de ropa sin contratiempos. Su anhelo es que a excepción de él y la princesa, nadie sepa de este suceso, aunque sabemos que esto no fue así.
Al anochecer, cuando Cazolín estaba en la plaza del pueblo ayudando a preparar las mesas para las fiestas, se presentó de improviso la guardia Real, y con gran sorpresa y consternación de las gentes que estaban en la plaza, el Jefe de la centuria se subió al palco de la música, y empezó a dar los nombres de siete mozos del pueblo, entre ellos iba el del Bolas, para que se presentasen de inmediato. Estos nombres se los saco el Duque de Leiras al Comendador de la Villa, al que le pidió que le diese los nombres de los mozos más golfos del pueblo, pero realmente fueron unos nombres dados más al tuntún que otra cosa. A estos mozos se los llevaron presos, para tratar en el Castillo de sonsacarles a quien pertenece la camisa y pantalón que aparecieron en la habitación de la princesa. Entre ellos no se llevaron a Cazolín, pues él nunca destacó por ser de los jóvenes más traviesos, aunque sabemos que a los detenidos nada podían sonsacarles, ya que ellos, incluso el Bolas, desconocían este suceso. El Bolas solo sabe que le llevó a Cazolin la ropa seca encargada, pero ahora empezó a pensar si no tiene algo que ver este encarcelamiento, con el recado que le hizo a Cazolín, pero también pensó que si se iba de la lengua, comprometía a su amigo más intimo, y que incluso a él podían inculparlo, por haber sido parte de una coartada para ocultar el suceso. Los nobles en aquella época, ante la más mínima duda, cortaban por lo sano aunque intuyeran que ajusticiarían a algunos inocentes. Con estos pensamientos en la mente, el Bolas decidió permanecer callado, ya que si no peligraría la vida de su amigo Cazolín y la suya propia.
Este inesperado contratiempo alarmó y movilizo al pueblo entero, poniéndose en pie de guerra, con protestas y preguntas sin responder, pues aunque algunos campesinos conocían por los sirvientes del Castillo, lo que podría haber ocurrido, no tenían ni idea de los hechos con detalle. Sobre todo, los familiares de los mozos presos estaban indignados, pues no comprendían que se los hubiesen encarcelados a todos, si solo uno podía ser el culpable.
De momento se cumplió la profecía, sin la paloma mensajera no puede haber boda real, ya que esta ha sido abatida por la explosión in contenida de un instinto animal, pero en El Consejo del Reino nadie quiso enterarse de esta verdad tan natural: Que la princesa fue deshonrada por la conjunción de dos fuerzas que no tienen control ni rival: El “Azar”, impredecible y caprichoso de querer apañar las moras del Castillo Imperial, y el “Placer” que produce la jodida jodienda, que unánimemente reconocemos todos, que no tiene, ni pesar ni enmienda.
Este suceso tan inusual en Villa Perdida, hizo trabajar a las lenguas más de lo habitual, y se le oyó decir sobre todo a las más viejas del lugar, que  “Ojala encuentren al hijo de p..... que deshonró a nuestra princesa. Se merece que lo maten, que le corten el pito”, aunque al mismo tiempo otra parte del pueblo más joven, se cagaba en el Duque de Leiras y en el Rey, por que no comprendían que se los hubiesen llevado a los siete a la cárcel, si solo uno pudo abusar de  la princesa. Pero en la vida real, las cosas no son tan simples y justas como a veces nos parecen.
Esa noche Cazolín no pudo pegar ojo pensando en el suceso y en sus amigos, y en lo mal que lo estarían pasando en la cárcel. Él se sentía culpable, pero también sabía que si contaba lo que le paso en el monte, le podían incluso cortar la cabeza. Pero también pensaba que todo esto estaba muy enrevesado, y que al final podían los mozos declarar que estuvieron siempre juntos en el monte, y que en el mismo solo quedo Cazolín durmiendo, y que tirando de este hilo podían deducir los hechos acaecidos. Estando en esta lucha entre el deber de decir lo ocurrido,  o tratar de salvar el pellejo callando, decide al fin que lo más honrado y practico, a pesar del peligro que conlleva hacia su persona, es decir la verdad.
Se decidió pues a confesar, ya que le agobiaba el pensar que sus amigos estaban en la cárcel únicamente por su culpa. Con esta firme resolución, se puso el traje de los domingos, fue a junta su madre y le dijo que iba a ir al castillo a ver si le dejaban ver a sus amigos. La madre le insinuó que era mejor que no fuera, por que a lo peor, le iban también a meter a él en la cárcel. Él le dijo que no se preocupara, que todo saldría como tiene que ser, y que quería ver a su amigo el Bolas, por lo que acercando su cara a la de ella, le dio un beso un poco más largo de lo habitual con un cierto sentimiento y se marcho. Al llegar al castillo pidió audiencia al Duque de Leiras, le confesó este suceso, e inmediatamente Cazolín fue preso.
Para juzgar al muchacho se formo un Tribunal en la Corte Celestial, actuando como testigos aquellos que vieron los acontecimientos, la fuente, el sol, el tojo y las ranitas, que declararon toda la verdad y nada más que la verdad. Al sol se le consideró un testigo de peso porque siempre demostró su seriedad y puntualidad, al tojo se le consideró veraz por el respeto que siempre provoca en todas las circunstancias en las que interviene, y a las ranitas se las consideraron fiables por su ingenuidad y ligereza. Se desecho la declaración de la fuente por considerarla poco seria por babearse mucho y por que el agua que rebosa salpica y patina un poco con demasiada frecuencia.
Después de oír a los testigos, y haber visionado la cinta que gravó el satélite Alfa admitida como prueba, se reunió en el firmamento el Tribunal de Justicia Celestial.
El fiscal y el abogado acusador dijeron que: La culpa toda es del acusado, porque si no hubiese llamado a la puerta del castillo, nada hubiera pasado. Además fue él quien propuso a la princesa, que lo acompañara al monte y que se probara la prenda hallada, y sobre todo es incontestable que actuó con malas artes cuando tuvo la intención de agarrar a la victima por detrás, por lo cual solicitamos para el acusado la pena capital.
El abogado defensor declaró: No se puede condenar a alguien por llamar a la puesta de un castillo, ni por sugerir un acompañamiento, ni es delito proponer a alguien que se pruebe una prenda de ropa. Solo se le puede reprochar al chaval, que al principio tuviese la intención de querer tocar un poco a la princesa, pero él mismo aborto esta idea por propia iniciativa, cuando se paró y se dejo caer para atrás en el suelo, y que no se puede condenar por las ideas que pueda tener una persona en un momento dado, si estas no se llevan a efecto. Siguió declarando el abogado defensor que los acontecimientos que acaecieron fueron por otras causas diferentes y posteriores. Y siguió diciendo: Acaso fue él quien habló de ira buscar el chal perdido “NO”, “fue ella”. Puso él a la princesa a horcajadas sobre su cuerpo “NO”, “se puso ella”. Tubo culpa de que le reventara el pantalón a pesar de sus esfuerzos de contener el instinto “NO”. Tubo culpa de que el hada madrina hubiese ideado semejante conjuro  y quedase desnuda la princesa encima “NO”. Tubo la culpa de que ella le solicitara que acudiera a apagarle aquel fuego interno tan intenso que sentía “NO”. Por todo lo dicho solicito para el acusado la absolución sin cargo alguno.
El tribunal Celestial reunido en conclave dicta sentencia diciendo: Considerando todos los considerandos que aquí se relacionaron, y que en los hechos no hubo mala fe, premeditación ni uso de violencia alguna, y cosa muy determinante, que en este caso no se puede hablar de violación, pues fue la supuesta violada la que maniobró el mantuerto adentro, estando más que comprobado que antes del acto, en el acto, y después, todas estas actuaciones se realizaron con un dialogo entre ambas partes (decidieron de común acuerdo claudicar). Dictamos con este conocimiento de causa, esta sentencia con el resultado de 9 votos a favor y 3 en contra, por el que se declaramos al acusado INOCENTE de los cargos imputados.
            INOCENTE lo declaro la Corte Celestial, pero aquí corta el bacalao El Rey y La Corte Nacional, y como Cazolín se declaro culpable, el Rey mando de inmediato formar un tribunal para juzgar al muchacho, y sin otras consideraciones u otras verificaciones, dio la orden al Tribunal Nacional de que lo declararan culpable, sin atenuante ninguno, con la indicación de que fuese condenado a muerte y punto. Obediente el Tribunal Nacional así lo hizo, y esto le ocurrió a Cazolín por ser un plebeyo cualquiera, pues si en vez de ser un pringado, fuese el rey Midas, como el sueño que tubo Cazolín en el monte, con ejércitos y tierras, lo hubieran agasajado con grandes anuncios de boda y El Rey lo hubiera desposando con su hija, con gran efusión y festejos. y la cosa hubiera cambiado, pero como ni Cazolín, ni ninguno de los encarcelados poseía títulos, tierras ni Condados, fue sentenciado a muerte y la ejecución se fijo al pasar las fiestas de la villa. Por los pasillos del Castillo le habían oído decir al Rey, que si no encontraban al culpable, estaba dispuesto a ejecutar a los siete encarcelados.
            Así es la vida del pobre en este mundo traidor, donde por la misma acción, si eres Noble serás ensalzado y si pobre ejecutado. Esto rezuma injusticia y prevaricación al mismo tiempo.
            Me pregunto por que además del Rey, la gente llana del lugar también condeno al varón, desconociendo los hechos en sus detalles, cuando estos pueden cambiar la designación del culpable. Con que criterios pues, echaron la culpa solo al hombre de este suceso, porque aunque en casos similares, casi siempre la tienen, hay que fijarse muy bien, en los casos más particulares, pues no todos son iguales. Con demasiada frecuencia se suele cargar la culpa hacia el varón, pero aquí vemos que la culpa no es de nadie, y si hay que pedirle cuentas a alguien sería a la naturaleza, que puso en nosotros un instinto que somos incapaces de dominar. Esto nos lleva a pensar que a veces juzgamos a la gente a la ligera sin conocer el fondo de  los hechos ocurridos, y condenamos injustamente a personas inocentes. 
La verdad es que al mediodía, en la falda del Monte Perdido, se ha producido un hecho, que si hubiese sucedido hoy, lo hubiéramos considerado como un Braguetazo Real, e incluso algunos lo hubieran felicitado por pasar de vasallo a Señor, por un polvo bien tirado y le dirían, “eso si que mola chaval”, pero en la época descrita, al que le pasara tal suceso, le caía la condena del Rey y del pueblo, considerándolo una violación a nuestra Princesa Imperial, con la calificación de máxima gravedad, y como Cazolín se declaro culpable, lo ajusticiaron después de pasar las fiestas patronales, en la plaza publica del pueblo, con gran expectación y revuelo.
Hay que reconocer los avances que han tenido los pueblos con el paso de los años. Hemos logrando más derechos individuales, la humanidad va caminando hacia una mayor justicia social, no obstante sigue habiendo hoy una discriminación parcial por estatus e influencias. Ver algunas sentencias actuales y procura no encontrarte nunca entre los pobres en ninguna circunstancia.   
El alcaide como todos los regidores en su caso, trató de ocular al pueblo las verdaderas causas del incendio del Monte Perdido, por lo que llamó a su secretario de origen portugués llamado de nombre Testa Ferro da Rúa, para que le concertase una cita con el director del periódico local. En la reunión que tuvieron, el Alcaide le promete al secretario y al director del periódico la entrega a cada uno de 100 doblones de plata más una recalificación de suelo a convenir, para que manipulasen la causa del incendio en Monte Perdido, y para ello hacen saber al pueblo, por un bando del Ayuntamiento de puño y letra desconocidos, y por la prensa local, que la culpa del incendio del Monte Perdido fueron las altas temperaturas en sinergia con el viento del sur procedente de Portugal, que venia según el parte meteorológico municipal, en malas condiciones (Los Portugueses nos quieren envenenar, le habían oído comentar en privado al portavoz del Consistorio, racista desde que nació, pero que él no lo sabe) . El director del periódico tal cual como acordaron publico la noticia al día siguiente. Estos manejos engañosos de la prensa la usan mucho los gobiernos de todo el mundo  y es lo que llamamos manipulación estatal informativa.
El alcaide cumplió su promesa con el director del periódico, pero como era muy cuco, a su secretario y subalterno nunca pensó soltarle los doblones prometidos, por lo que cuando llegó el momento de darle la pasta, alegó que pensando en él y en su familia (la del secretario), para protegerlo de posibles daños posteriores, no le entregaría el dinero, porque los doblones al ser material tangible, podían encausarle en juicios con doble pena, al ser dinero negro y sin lavar. Los poderosos cuando pueden y tienen la sartén por el mango, a veces no cumplen las promesas ni con sus propios subordinados.
El Alcáide quedó en compensarlo por la vía legal. El secretario no entendió bien lo que quiso decirle el Alcáide, pero pensó que más vale pájaro en mano que cien volando y ocurrió que en el próximo pleno con la ayuda del pecado mortal, fueron presentadas y aprobadas las recalificaciones del monte Perdido, con la denominación de  Peri de Desarrollo Industrial. Al día siguiente, en el periódico local podían leerse estos dos titulares “EL INCENDIO DEL MONTE PERDIDO FUE CAUSADO POR UNA OLA DE CALOR PORCEDENTE DE PORTUGAL” y un segundo titular que decía,   “ POR LA VIA DE APREMIO Y ANTE LA NECESIDAD DE ATENDER LAS  DEMANDAS DEL PUEBLO, FUE RECALIFICADA AYER LA ZONA BAJA DEL MONTE  PERDIDO COMO ZONA INDUSTRIAL PREFERENTE. Y así se cerró el expediente de este singular proceso, que en román paladino es lo que se conoce como LA CORRUPCIÖN HABITUAL.
Los motivos fueron los de siempre y necesarios, favorecer los intereses de los que mandan.

            Hagamos una reflexión sobre aquella época, analizando esta historia
La princesa, sin apenas enterarse se dejo llevar por los acontecimientos dentro de su ingenuidad, y no sufrió otros daños personales, aparte de quedar preñada que no es poco. Posteriormente se desposo con el príncipe Fedorento VI de las Gaulas, dando a luz un hijo de Cazolin, al que el Rey después adoró y fue su alegría hasta el final de sus días. El pueblo siguió trabajando duramente la tierra para vivir y pagar los impuestos que el Rey les exigía, pero tenían la compensación de la ilusión de sus fiestas patronales, de la que gozaban a tope, ahuyentando así las penas que siempre los pueblos soportan. Esta forma de vivir en el campo cambió siglos más tarde, cuando la gente se desplazó a las ciudades industriales, y los campesinos se convirtieron en obreros, donde trabajaban en un ambiente enrarecido sin descanso, bajo la mirada del amo, que les exigía por un sueldo de miseria, un máximo esfuerzo durante toda la jornada, llegando a sus casas ya noche, rendidos por el trabajo, y al final de sus días, con la salud destrozada. Los nobles, hoy políticos, son los grandes privilegiados, ya que sin hacer esfuerzo alguno, promulgan unas leyes orientadas a su propio beneficio, estando en todo momento atendidos por sus criados, hoy funcionarios, y sin dar palo al agua. En esta historia los que salieron perjudicados fueron los siete mozos, que los metieron en la trena sin beberlo ni comerlo, pasando una semana a la sombra. Pero el que salió muy mal parado fue Cazolín, que pago con su vida, un polvo bien tirado de matricula de honor (repasar la descripción), sin haberlo programado, y siendo una persona completamente normal, y solo por haber sido protagonista de este suceso hoy tan natural y frecuente. Pero los que peor lo llevaron y nunca más se repusieron de esta ejecución,, fueron los padres de Cazolín, que quedaron hasta el final de sus días, con el corazón destrozado. El pueblo en aquella época no podía rechistar, ni tenía opciones, ni derechos ciudadanos.

FINAL: Decirme queridos lectores, si en la época en la que se describen estos sucesos no era ley, hacer la santa voluntad del Rey; y hoy, el dinero y el poder, no manejan a su antojo este mundo tan incierto.
            Pero hay que reconocer que, sí  olvidamos al tercer mundo, en este primero estamos hoy mucho mejor que antiguamente. La mayoría de las personas comemos y dormimos bajo techo, pero aún hoy los poderosos siguen teniendo especiales prerrogativas, y contra ellas los pueblos nos estamos levantando, y nuestra voz ya resuena en las calles diciéndoles a los políticos que no comulgamos con sus mentiras, que estamos artos de sus discursos, y mediante la presión ciudadana, les estamos forzando, quieran o no quieran, a cambiar la forma que tienen de tratarnos. Nos apoyamos para lograr estas metas en Internet, en los medios de comunicación con sus críticas a los gobiernos, en las votaciones que realizamos cuando nos toca, y en las manifestaciones callejeras cuando el pueblo pide más justicia. Todas estas acciones hacen que salgan a la luz las suciedades que descansaban bajo las alfombras, y ante la evidencia de las protestas, los que nos gobiernan no tendrán otra salida que cambiar la línea de la economía liberal que nos están aplicando, porque esta solo favorece a los poderosos, llevándonos a una gran desigualdad social. Ya no nos van a colar más promesas incumplidas. Espero y deseo que las leyes que en adelante se promulguen, se hagan con la vista puesta en una redacción transparente que se pueda entender, y sobre todo para el beneficio del ciudadano corriente. Así lo creemos y esperamos, y que así sea de aquí en adelante.
           
Antonio Lago Díaz    Sobreiro nº 9 Donas Gondomar Pontevedra   DNI 35.811.360 S  
Tl. 986.350310                                                                                                                                                  


No hay comentarios:

Publicar un comentario