30-04-2018
Las fuerzas vivas del país están en
la polémica de sí el caso de la manada hay que catalogarlo como abuso, o como agresión
sexual o violación, ya que en el primer supuesto las penas son de nueve años de
cárcel (efectivos 3 años), y en el segundo veinte años (efectivos 7 años).
Dicen los más entendidos en la
judicatura, que las masas no pueden opinar porque para eso, además de expertos
en la materia, tendrían que haberse leído completa toda la sentencia, que son
más de 500 folios.
Según lo que dicen los expertos,
la mayoría de la gente de la calle, y me incluyo, no debemos opinar sobre el
caso, porque no tenemos los conocimientos jurídicos necesarios. Quiero seguir
su consejo, y no voy a entrar en el detalle de los hechos que tuvieron lugar en
ese portal durante los veinte minutos que captan las grabaciones de los
encausados, pero si me voy detener en los momentos iniciales y finales de tales
actos.
Forzando un poco mi sentir, puedo
llegar a analizar como hipótesis, tratando de acercarme a los abogados defensores
de la manada, que la cosa empezó de mutuo acuerdo, y que la chica estaba
dispuesta a tener sexo con los cinco implicados en el suceso. En esta hipótesis
puedo suponer que entraron todos juntos en ese portal, y ellos y ella, al
principio de este suceso, formaban un tarden o equipo para pasarlo bien esa
noche, y divertirse un poco. Dentro de este contexto todos actuarían de mutuo acuerdo,
y lo acaecido en el portal discurriría en sintonía con un propósito común de un
final feliz y satisfactorio para todas la partes, en los que todos saldrían satisfechos
de la experiencia.
Pero conocemos el final del acto,
y sabemos no salieron de aquel portal como habían entrado, como amigos y en concordia,
si no que por el contrario al terminar el acto, ella estaba sola en el portal, abandonada,
destrozada y llorando. En cambio ellos estaban tal cual, alejándose del lugar contentos
y en pandilla, creyéndose con el deber cumplido. A ella la dejaron abandonada a
su suerte, desnuda, tirada en el suelo, con las ropas esparcidas por el portal y
sin su teléfono móvil, que se lo robaron, y llegado este momento los jueces
dicen que no aprecian violencia hacia la joven. Bien jodidos estamos los de
siempre, sí estos ilustres expertos no aprecian aquí ninguna agresión.
Tubo que haber un momento durante
el desarrollo del acto, en donde las cosas cambiaron, y de la camaradería que había
al principió, quizás por lo apremiante de la libido de los cinco de la manada, se
pasó de la camaradería a la violación pura y simple de la joven, se rompió en
ese momento la camaradería, dejó de existir el fin común, que paso a ser el fin
sensual de la manada. Paso de haber un grupo de seis personas unidas para
pasarlo bien, a ser un grupo de cinco hombres apremiados por el instinto de
conservación, abusando y violando a una
chica para satisfacer sus instintos más primitivos, olvidándose de que antes ella
formaba parte de la pandilla.
Y digo que no hubo poca,
si no mucha violencia, porque al final de los hechos se constata la existencia
de una manada eufórica y contenta por los desmanes ocurridos, y en la otra orilla, aparece en un portal una
chica sola, desconsolada, tirada en el suelo, violada, sin la ropa puesta, y
sin móvil, y estos desmanes fueron realizados por cinco energúmenos que al
terminar su faena, la abandonan como se abandona un trapo sucio después de
usarlo. Si esto no es violencia que venga Dios y lo mire con una lupa de más
aumentos.
Antonio Lago Díaz Donas Gondomar Pontevedra DNI 35.811.360 S Tl. 986.35031
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