LAS MULTINACIONALES Y SU PAPEL EN EL MUNDO
6-9-2015
La gente
tiene un mal concepto de las multinacionales, porque mientras a nosotros, los currantes,
nos obligan a pagar los impuestos que marcan las leyes, a ellas les toleran triquiñuelas
semilegales para aportar menos dinero a las arcas del estado, soslayando así el
pago de sus impuestos con la colaboración de los paraísos fiscales. Además, si
no se les consienten estos abusos, enseguida amenazan a los gobiernos con llevar
a sus a empresas a otros países con menor presión fiscal y una mano de obra más
barata. Tratan y consiguen por tanto arrimar menos el hombro que los demás mortales.
Por otra parte, para establecerse solicitan terrenos a bajo precio, y negocian bonificaciones
especiales para otros impuestos del estado. Esto no tendría tanta importancia,
si al fiscalizar a las personas que están sacando provecho de las
multinacionales, se les tratara con mayor rigor. Para alcanzar el objetivo de una
mayor justicia social, los impuestos directos tendrían que ser más progresivos
hasta alcanzar una cierta igualdad de renta entre las personas, que de momento
no hemos logrado.
A mi no me
importa que las multinacionales ganen mucho dinero si es para su desarrollo, y si
no fuera porque siempre hay detrás unos superpoderes que manejan a su antojo el
concierto mundial. Estas desigualdades que vemos entre las naciones y también
entre los hombres, las podemos reducir mediante impuestos más progresivos y
directos a las personas, y a los beneficios de las empresas. No me convencen
los demás impuestos aunque sean indispensables, porque cuando no hay beneficios,
no debía de haber cargos. Esto que ya se aplica a las personas, no lo tenemos
para las empresas, a las que ayudaría en las dificultades.
Las
multinacionales son necesarias porque abaratan los costes de los productos que
consumimos, debido a la forma masiva que tienen de operar, con un manejo muy mecanizado
de las mercancías, que aplican en la extracción, producción, fabricación, y comercialización
de sus fabricados. Con esta forma de trabajar no pueden competir las pequeñas y
medianas empresas, ya que no disponen de los grandes capitales, ni de los grandes
medios en maquinaría e influencia en los gobiernos, y si los tuvieran, entonces
ya serían multinacionales. La permisividad de los estados dejándoles tener una disminuida
fiscalidad, es una acción injusta con todos nosotros que hay que corregir, aunque
reconozcamos a nuestro favor, que si no existieran, nuestras compras diarias
nos saldrían un poco más caras, pero tendríamos otros beneficios.
Mi postura
es que paguen los impuestos como cualquier otra empresa pequeña o grande, pero en
el deseo de conocer y movernos siempre en la realidad, veamos como nos afectará
esto a los que compramos sus productos. Cuando esto suceda, por la parte buena,
los comercios de barrio pogran competir mejor, y los estados recaudaran más dinero
por impuestos, y estas cantidades se podrán emplear en beneficio de todos los
ciudadanos, pero por la otra, las multinacionales, este suplemento de impuestos
que ahora no pagan y entonces pagarán, no
lo van a detraer de sus beneficios, sino que lo van a repercutir en los
productos fabricados, por lo que al final el pueblo pagara más en sus compras.
El beneficio para los ciudadanos por tanto será pequeño, y las multinacionales seguirán
ganando mucho dinero, pero con unos impuestos más justos para todos.
Toda
empresa o actividad humana tiene como fin último, el beneficio de unas personas
físicas concretas, y fijándonos en lo que se llevan para su casa, y en la forma
de vivir y de gastar de esta gente, podemos determinar sí es asumible por los
demás, y si están colaborando como deben
con la sociedad en la que viven y de la que se sirven para cubrir todas sus
necesidades. Tengamos en cuenta que el fin último es conseguir un mundo más justo
para todos, y las remuneraciones deben de estar de acuerdo con la valía personal
y los esfuerzos que cada uno realiza, pero principalmente hemos de llegar a un
mundo donde todos podamos vivir decentemente. Reconozco no obstante que no todo
el mundo tiene las mismas capacidades intelectuales o físicas, por lo tanto hay
que admitir una cierta desigualdad en las cantidades que se lleven para sí
ciertas personas, pero estas desigualdades tienen que tener una medida, por ser
también medibles las diferentes capacidades de los hombres.
En último termino, la fiscalidad
no es necesario que incida tanto en las empresas, como en las personas físicas,
pues si controlamos a estas, las empresas al no ser personas, en principio no deberían
tener los defectos ni ambiciones de ellas, y si los tienen es por qué hay
detrás alguna persona física que va a beneficiarse de ellas, por lo que hay que
determinar de forma pensada y justa, cual debe ser el mayor coeficiente del impuesto
del IRPF de las personas físicas, que en los tramos de las rentas más altas está
hoy en el 47%, que no nos vale porque con este coeficiente estamos viendo unas
desigualdades inasumibles, que hay que corregir. Si hubiera un rigor efectivo
en la fiscalidad a las personas, se podría incluso eliminar cualquier otro tipo
de impuesto, pues toda actividad empresarial termina siempre en un beneficio personal,
y bastaría con un impuesto justo a ese alguien o último beneficiario.
Otra cosa que
los estados no debían consentirle a las multinacionales, es la forma de
relacionarse con el público, y me refiero a cómo nos tratan cuando presentamos quejas
y reclamaciones. No tienen ninguna consideración con nosotros y solo nos ven
como cosas de las que se puede sacar un beneficio. En su altanería no consideran
necesario tener a una persona física que atienda nuestras quejas, obligando a la
gente a relacionarse con ellas por medio de la soledad de Internet, o a través
de los impersonales contestadores automáticos,
Estos temas debían de estar regulados por la administración del estado,
pero hasta ahora le siguen consintiendo unos impuestos rebajados, y un trato displicente con la
gente.
Creo que
las grandes desigualdades que tenemos se pueden equilibrar actuando sobre los
beneficios, tanto de las empresas, como de las personas físicas, pero si
alguien cree tener una formula mejor que la exponga.
Antonio Lago Díaz
Sobreiro nº 9 Donas Gondomar
Pontevedra DNI 35.811.360 S Tl. 986.350310
PD. Una reflexión para algún multimillonario altivo: Cuando hablas
que todo lo hiciste tú, con tu esfuerzo y valía, no es verdad, ya que sin los
otros, sin el resto del mundo que colaboró y te ayudó a subir la rampa de la
vida, no hubieras llegado a tu meta. Por otra parte, ahora que tienes mucho
dinero, sin los demás que te atiendan en tus necesidades básicas, morirías en
una esquina rodeado de tus billetes, pero lleno de miserias. Todos necesitamos
de los otros. No seas tan altivo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario