¿DONDE ESTÁ EL PLENO EMPLEO?
27-07-2015
Respuesta:
“En la ilusión de la gente ingenua que se lo cree todo”. Es una fuerte
aspiración sin posibilidad real. Es un esperar a un imposible. Todos los
políticos lo pregonan a grandes voces. Dicen que cuando lleguen al poder van a
crear tantos miles de puestos de trabajo. Se aprovechan de la fe que necesita el pueblo para seguir
tirando del carro, y prometen empleos como el flautista de Hamelin, que
recorría las calles tocando la flauta para llevarse detrás a todos sus
pobladores. En la era alta de la automatización, pretender crear empleos es una
quimera que ningún partido; PP, PSOE, Podemos, o Ciudadanos, puede conseguir,
porque no va con los avances continuos de la humanidad. Están saliendo todos
los días noticias de nuevas maquinas que
sustituyen a 20 personas. En los supermercados pronto no serán necesarias las
chicas que están en las cajas, porque el carrito de la compra al pasar generará
un tique con la inclusión de todos los artículos que lleva dentro. Las tiendas
de barrio están desapareciendo sustituidas por las grandes áreas. En las
autopistas se sustituyen a los cajeros por maquinas. En los bancos dentro de
poco en cada sucursal solo habrá una persona, y las transacciones de dinero
serán todas automáticas. En las gasolineras y dispensarios de objetos están
surgiendo carteles de “Sírvase Vd. mismo”. Las grandes empresas están cerrando
sucursales. Internet nos informa y vende sin tener vendedores. Hasta Hacienda
está automatizando su relación con los ciudadanos. Ante estas realidades, como
pueden prometer unos puestos de trabajo, que en conciencia saben que no habrá
forma de sacar adelante. Se auto engañan; o a conciencia tratan de mantener la
ilusión en la parroquia para que nunca decaiga el animo.
Cuando le preguntamos como lo van
a conseguir, te dicen que apoyando a las políticas de empleo. Una gran
respuesta para marear la perdiz. A veces especifican un poco más y dicen que bajando impuestos, o bonificando la
contratación de los nuevos asalariados; pero son solo palabras. Si bajan
impuestos, la gente que ahora los está pagando dispondrá de más dinero, pero
aquellos que lo reciben del estado no lo tendrán. El dinero puede circular por
un camino o por el otro, pero no desaparece, es el mismo, no hay multiplicación
de panes y peces, solo diferentes destinos. Si optan por bonificar la
contratación de los nuevos puestos de trabajo, las empresas echaran a los
empleados más antiguos, que resultaran más gravosos para sustituirlos por los
bonificados. No hay formulas mágicas, Los sueldos se han deteriorado debido a
la gran cantidad de trabajadores en paro pidiendo trabajo. La producción que
demanda el mundo se puede hacer y se hará, con las maquinas más modernas, las
cuales necesitan menos mano de obra, y que ahora es más barata. Es un momento
dulce para las grandes corporaciones, pero también hay que decir que, gracias a
esta mano de obra barata; a la mecanización; y a las grandes tiradas; los
productos básicos de consumo nunca fueron tan asequibles.
En el mundo hay tres mil
quinientos millones de aspirantes al trabajo, y solo la mitad de puestos de
trabajo disponibles. Para cuadrar esta diferencia, solo tenemos dos opciones; o
sacamos de la circulación a gente que aún puede trabajar, o aumentamos el
número de puestos de trabajo. Para la primera opción podemos retrasar la edad
de empezar a trabajar, por ejemplo a los 20 años, o adelantar la jubilación a
los 55 o 60 años. La segunda opción de aumentar el número de puestos de trabajo
solo lo podemos conseguir si cada puesto lo dividimos en dos de siete, o mejor
seis horas cada uno. Crear más puestos de trabajo con las maquinas y leyes que
tenemos es imposible, porque la tecnología actual va en la dirección de
eliminar puestos de trabajo, y contra estos avances de la ciencia no se puede
luchar. Al final la solución vendrá por el reparto de los puestos de trabajo existentes,
y este reparto se consigue reduciendo la jornada laboral a seis horas. Con la
maquinaría y jornada laboral actual, para que el mundo funcione solo se
necesita las tres cuartas partes de los demandantes de empleo y la tendencia va
en esta dirección.
Cuando
comenzó la revolución industrial, el hombre empezó a fabricar maquinas, y a
medida que estas iban sustituyendo a los hombres, la jornada de trabajo se fue
acortando. Primero se trabajaba en jornadas de 12 horas, incluso los sábados y
domingos, y esta pauta se fue aplicando a medida que las maquinas se fueron
introduciendo en los trabajos. Aparecieron nuevas maquinas que sustituyeron a
más hombres. Incluso hoy las maquinas llegan a realizar trabajos mentales. La
maquinaria está y sigue en un proceso de modernización, y en las últimas
décadas no le ha seguido la correspondiente reducción de la jornada laboral,
manteniéndose fija en las 8 horas desde hace décadas.
Los políticos en sus programas
electorales prometen machaconamente, que van a crear empleo, pero, ¿de donde lo
van a sacar?. Pensarán romper las maquinas más modernas. Solo con el deseo que
tienen no lo van a conseguir, pero el pleno empleo es posible, y está, “en las
seis horas por jornada”.
Con el
establecimiento de las seis horas al día, los que hoy viven de un sueldo,
tendrán un poco menos de dinero, pero los que no lo tienen lo tendrán. Además
nos ahorraremos muchas ayudas sociales tanto del estado al ciudadano, como de
los particulares a sus familiares. El mundo estará mejor repartido. Será por lo
tanto una sociedad más justa.
Antonio Lago Díaz
Sobreiro nº 9 Donas Gondomar
Pontevedra DNI 35.811.360 S Tl. 986.350310
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