LA SOBERANIA RESIDE EN EL PUEBLO
Voy a
tratar de convencer al que me lea, que la soberanía de un pueblo –entendida
como la capacidad última de decidir sobre su propio destino- no puede ser
traspasada de forma legítima a otro
pueblo, ni siquiera con su consentimiento por escrito.
La frase
“la soberanía reside en el pueblo” es un enunciado genérico en el que estamos
todos de acuerdo. Un pueblo lo integran de forma general el conjunto de
personas que tienen en común el lugar de residencia, la lengua y las
costumbres. Para abordar este tema no hay que olvidar que las gentes que forman
un pueblo están en continuo movimiento: unas mueren, otras nacen y un tercer
grupo está en continuo cambio de residencia. Que Galicia, El País Vasco,
Cataluña y España entera son pueblos, creo que pocos lo pueden dudar.
Considerar que la soberanía de un pueblo puede residir en otro pueblo superior
por habérsela traspasado, en principio como poco es una desviación a contrapelo
y fuera del significado literal de la frase. Si a un pueblo no se le permite su
Autodeterminación, entramos en un colonialismo.
Desde mi óptica, la soberanía
última de Galicia –me refiero a su Autodeterminación-, reside en el pueblo
gallego, así como la soberanía de España está en el pueblo español, y es
precisamente aquí donde empiezan las controversias. Piensan otros que la
soberanía de Galicia o de Cataluña está
en la entidad superior llamada España, -formada por los pueblos que la
integran-, y esto lo sostienen apelando a la constitución española que así lo
dice, pero ¿es legitimo que en un momento determinado alguien se haya arrogado
esta facultad de poder traspasar la soberanía de un pueblo, a otra entidad de
mayor rango y con carácter perpetuo e irreversible?. ¿Quién se consideró con la
autoridad suficiente para decidir sobre la vida y destino de las futuras
generaciones que están por nacer, o de los que puedan cambiar de parecer en el
transcurrir del tiempo?. Creo que nuestra Constitución incorpora un articulo
legal pero no legitimo o justo, que urge reparar.
Si admitimos que la soberanía de Galicia
–Autodeterminación Gallega- reside en España, tendremos que admitir también que
cuando se termine de formalizar la Unión Europea con su correspondiente
Constitución, la -Autodeterminación Española- la ejercerá Europa, y ya nunca
más España tendrá soberanía, ni Autodeterminación,
ni podrá separarse de Europa sin su consentimiento, aunque este fuese el deseo
de todos los españoles.
De una
forma general, la soberanía última o Autodeterminación de un ente inferior no
puede residir o ser traspasada a en un ente superior, porque este peldaño
superior decidiría por el inferior, pero la escalera continua, y a su vez
habría otro peldaño por encima de este, y así seguiríamos hasta llegar a un
peldaño final que decidirá por todos, habiéndose entonces refundido el genero
humano en una sola soberanía universal, que en la practica es la negación de
las soberanías. No quedaría soberanía para repartir a ningún pueblo de la
tierra.
Cuando después de estos
razonamientos nos dicen: pero no es lo mismo lo de Galicia y España, que lo de
España y Europa; visto desde la posición en que se encuentran algunos les doy
la razón: No es lo mismo estar en el peldaño superior para condicionar al
inferior, que verse en el inferior para que te condicionen.
El libre albedrío de las
personas, igual que la soberanía de los pueblos, son derechos individuales e
intransferibles, y como tales no se pueden traspasar a terceros, ha de poder
ejercerlos el titular en todo momento, máxime si la cesión pretende ser
irreversible, sin fecha de caducidad, y usurpando este derecho incluso a quien
está por nacer. Concienciémonos de que al aceptar una Autodeterminación, se
está pacificando una parte del mundo.
Cuando se
intenta rebatir este argumento diciendo que él razonamiento se puede aplicar a
cualquier otro articulo o disposición, y que entonces no quedaría nada
inmutable, también les doy la razón, porque bajo el sol no debe existir ninguna
ley que a partir de una fecha no se pueda confrontar y cambiar por los que
vengan detrás. Precisamente en esto consiste la libertad, y los que dicen dejar
las cosas atadas y bien atadas, lo que dejan es menos libertad y un conflicto
adosado a una bomba de relojería.
No hay que
confundir la posesión de la soberanía última, con las cesiones parciales de las
soberanías a un ente superior cuando se entra a formar parte de una comunidad
más amplia. Estas cesiones parciales son imprescindibles para el nuevo orden,
pero conservando siempre el pueblo de menor rango la soberanía última de su
Autodeterminación (abandonar el ente superior), que es lo que le proporcionará
la ilusión de su libertad.
Por otra
parte, ve alguien razonable que para decidir la independencia de Taiwán vote
toda China. O para la de Chechenia vote toda Rusia. No quiero dejar aquí de
reivindicar el derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas situados
dentro de naciones “democráticas”, las que normalmente les usurpan sus territorios.
Todas estas
aptitudes implican una imposición de unos sobre los otros, y la quieren ejercer
enseñando la bandera y retrayéndonos a la historia de tiempos pasados, donde se
produjeron las conquistas de territorios por la fuerza.
Hoy destaca entre estas naciones
de sueños imperiales Norteamérica, que es con gran diferencia la de mayor ansia
universal de dominio del mundo, afanándose en el inútil intento de asumir la
soberanía sobre todo el globo, repartiendo su “justicia”, y en su papel se
permite el don de distribuir prebendas. Véase como ahora a Turquía le garantiza
el Kurdistán, sin que a los Kurdos les
de un papel en la película.
El
reconocimiento del derecho a la autodeterminación de todos los pueblos de la
tierra es un pilar fundamental para la paz y la libertad del mundo. Este
principio está incorporado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos y en la Carta de los Derechos Humanos, y todos estamos obligados a oír
y respetar a nuestro vecino. Si se acatara este principio, desaparecerían las
causas de fondo que alimentan a la gran mayoría de las luchas que se están
produciendo en nuestro planeta. ¿Alguien lo duda?.
Antonio Lago
Díaz
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