domingo, 13 de enero de 2019

¿QUIEN PAGA, Y QUIEN PAGARÁ, LAS PENSIONES DEL MAÑANA?

                                                                                                                                         12-1-2019
¿QUIEN PAGA, Y QUIEN PAGARÁ, LAS PENSIONES DEL MAÑANA?
            Los fondos económicos con que opera la Seguridad Social, se recaudaron mediante las cotizaciones de sus afiliados. Esta ha sido la mecánica que vino empleando la administración hasta ahora, pero el continuo aumento del número de pensionistas, la subida del valor medio de las nuevas pensiones, y la mayor longevidad de los ciudadanos, hacen que estos ingresos a día de hoy sean insuficientes, y para unas pensiones dignas, de aquí en adelante tendremos que echar mano a los Impuestos del Estado.
            La continua mecanización de las empresas está mandando al paro a muchos trabajadores, y como estas nuevas maquinas que sustituyen a los trabajadores no pagan por la gente que deja sin trabajo, la Seguridad Social se queda sin fondos. Para paliar estas pérdidas de cotizaciones y puestos de trabajo, habrá que crear un nuevo impuesto a la producción de estas maquinas, o arbitrar otros impuestos generales. Aparte por otro lado, hay que aumentar los puestos de trabajo, con una reducción de la jornada laboral.          
            Estos nuevos impuestos llevan a un enfrentamiento entre los pensionistas, entre los que cobran poco y los de mejor pensión, pues esta nueva cantidad aportada  por el estado, ya no se puede decir que proviene de lo cotizado por él trabajador, si no de los impuestos generales del Estado, y en buena lógica todas las personas tienen el mismo derecho al disfrute de esta aportación generada con estos impuestos generales, no directos al trabajador. Con esta  nueva aportación del Estado, las pensiones tendrán una tendencia igualitaria.
La pensión que cobra cada persona, depende de lo que figure como cotizado a través de su vida laboral, hoy son los 25 últimos años, y lo cotizado no depende del propio trabajador, sino que lo marca el empleador, que a veces cotizaba por debajo del sueldo real. Esto no le sucedió a los empleados del Estado, donde los funcionarios recibían su salario con la seguridad de que la administración cotizaba lo que realmente cobraban, sin otra preocupación que ir todos los meses al banco a retirar o a comprobar el ingreso.
            Y ya entrando en el análisis del derecho que tenemos todas las personas que llegamos a la vejez de tener una pensión digna, y teniendo en cuenta que hay que atender a las pensiones de subsistencia antes de subir las más altas, (hoy hay pensiones de 300 o 400 euros que no dan para vivir), pasemos a indagar si algunos realizaron un mayor esfuerzo que pueda justificar una mejor pensión. Excepto en ciertos casos minoritarios, las aportaciones las fijó la administración en función del importe de los sueldos, y sin tener los funcionarios baza en la fijación de estas cantidades. Los funcionarios del estado se limitaron a cobrar lo que les daban. Todos sus emolumentos salen de los impuestos generales del Estado, y si somos sinceros, hay que reconocer que estos señores no hicieron ningún esfuerzo extra que justifique una mejor pensión, solo nos muestran su mejor sueldo. ¿Por qué las excesivas diferencias?.
            Y para no dejar en el tintero a las empresas privadas, analicemos esta parcela. Los que reciben las pensiones más bajas, van a decirle a los que más cobran, que las cuantías de las cotizaciones de las pensiones, siempre la ha impuesto por ley la Administración por una parte; y por la otra las empresas mediante los sueldos declarados, independiente de la voluntad de los trabajadores, porque ellos siempre desearon que fueran las mejores posibles, y considerando que la Seguridad Social antes que otra cosa es un bien Prioritario, Universal y  Social, que debe cubrir unos mínimos y a todos, (se supone que no deben existir pensiones de pobreza), los que tienen las pensiones más bajas, le echaran en cara a sus empresarios, que no valoraron la dedicación y entrega que cada uno de ellos puso en la empresa, si no solo su salario, por lo que en buena Liz, debían de haber cotizado mejor para estos trabajadores, independientemente de su sueldo, con unos mínimos de cotización o pensión, porque primero deben cubrir las necesidades básicas, y sobre todo, porque además en definitiva, quien en última instancia ha pagado y seguirá pagando a la Seguridad Social, es la Sociedad en su Conjunto, porque así la hemos organizado, y por que los artículos que venden las empresas incluyen estos cargos, y concretando un poco más, y respondiendo al título de este escrito, son los usuarios y compradores finales de los bienes fabricados en la nación, los que están pagando toda la Seguridad Social, y lo hacen en el momento en que compran, ya sea ropa, puertas o servicios.
             Y para dejar esta forma de pensamiento más claro, aquí nadie pagó nada, y todo lo pagamos todos, o todo lo pagó el sistema, y cuando se cotiza, se hace obligado por la ley, y el que se la salta, se pone fuera de ella.
            Por otra parte tengo que decir que poco afectaría al precio de las cosas incrementarlas una insignificancia para mejorar las pensiones más bajas. Si desaparecen las pensiones de pobreza, tendremos más paz, y este sería el momento de subir las más altas.

Antonio Lago Díaz  Donas Gondomar Pontevedra   DNI 35.811.360 S   Tl. 986.350 310

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