lunes, 1 de junio de 2015

LA INTRANQUILIDAD QUE NOS PRODUCEN LOS EMIGRANTES


                                                                                                                                                               23-5-2015
LA INTRANQUILIDAD QUE NOS PRODUCEN LOS EMIGRANTES

Cuando en los medios de comunicación salen noticias de que en el Mar Mediterráneo se produjo un naufragio con muchos emigrantes muertos por ahogamiento, la preocupación que nos produce el hecho, quizás no sea tanto por las vidas perdidas, si no por la intuición que tenemos de que con la llegada masiva de estas gentes podemos perder la relativa cómoda vida que tenemos en este primer mundo.
La preocupación por nuestro bienestar es legitima, y la necesidad de un cierto control también, pero no lo es, cuando empezamos a designar al problema poniéndole titulares como: HAY QUE COMBATIR A LAS MAFIAS PORQUE TRAFICAN CON LOS SERES HUMANOS, ya que en nuestro interior nos estamos diciendo: HAY QUE IMPEDIR LA ENTRADA MASIVA DE PERSONAS SIN RECURSOS PORQUE ALTERARÄ  NUESTRO BIENESTAR. Y digo sin recursos porque a los que los tienen les abrimos las puertas dándole todo tipo de facilidades, incluso la nacionalidad si compran una vivienda en España.
Voy a demostrar a continuación, que la preocupación primera del mundo occidental en relación a este tema, no son las mafias, si no los emigrantes, aunque los políticos y los titulares de los periódicos indiquen lo contrario. Para la demostración voy a entrar en una estado virtual de ciencia ficción, necesario para mejorar la comprensión del argumento. Si la mayor preocupación fuesen las mafias, estas se podrían eliminar sin costar un duro más de lo que ya estamos desembolsando, cambiando los objetivos de los barcos de guerra que se van a movilizar a la zona, y en vez de dedicarse a interceptar y destruir los barcos de las mafias, se dedicaran a trasladar gratis a todos los emigrantes que deseen venir a Europa, o con un cargo igual a lo que ahora cobran las mafias. Eliminaríamos así de inmediato a estas indeseables mafias que decimos que alteran nuestras conciencias porque trafican con seres humanos. Realmente las mafias son las que menos importan, y lo que más, los propios emigrantes. Al sacar el problema a la prensa, para justificar nuestra conciencia, decimos que hay que acabar con las mafias con el fin de “proteger” a los pobres emigrantes. Que cínicos e hipócritas somos.
Reconozco que no se pueden abrir de golpe y sin ningún tipo de control todas las fronteras, pero cuando abordamos este delicado problema hablemos claro y con la verdad por delante, sin desvirtuar el lenguaje, porque sí empezamos disfrazando ya el planteamiento, con que argumentos pretendemos alcanzar una solución justa y aceptable.
En nuestras naciones decimos que hay que fomentar la natalidad, pero no queremos que vengan los africanos, e incluso algunos dirigentes descerebrados dicen que hay que bombardear sus barcos. Decimos que nos preocupan sus muertos cuando se ahogan en el mar, pero la verdad es que más allá de la necesidad de quedar bien; sus vidas y las miserias que padecen en sus países de origen solo nos ocupa el tiempo de leerlo, y al instante lo olvidamos, porque si esto no fuera cierto, haríamos algo más por ellos..
Ultima consideración. El mundo es global y Dios no ha reservado zonas solo para blancos, y si las naciones más pobres de este mundo nos prohibieran sacar del fondo de sus tierras las materias primas que los occidentales necesitamos, nuestra orgullosa civilización del bienestar, no duraría más haya de unas pocas semanas.
Tenemos abiertas las puertas de nuestras naciones para que nos lleguen sus riquezas, pero tenemos cerradas nuestras puertas a la entrada de sus gentes. Esto es la realidad.

Que le indica esto a una persona decente.

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