23-5-2015
LA INTRANQUILIDAD QUE NOS PRODUCEN LOS EMIGRANTES
Cuando en los medios de comunicación
salen noticias de que en el Mar Mediterráneo se produjo un naufragio con muchos
emigrantes muertos por ahogamiento, la preocupación que nos produce el hecho, quizás
no sea tanto por las vidas perdidas, si no por la intuición que tenemos de que
con la llegada masiva de estas gentes podemos perder la relativa cómoda vida que
tenemos en este primer mundo.
La preocupación por nuestro
bienestar es legitima, y la necesidad de un cierto control también, pero no lo
es, cuando empezamos a designar al problema poniéndole titulares como: HAY QUE
COMBATIR A LAS MAFIAS PORQUE TRAFICAN CON LOS SERES HUMANOS, ya que en nuestro
interior nos estamos diciendo: HAY QUE IMPEDIR LA ENTRADA MASIVA DE PERSONAS
SIN RECURSOS PORQUE ALTERARÄ NUESTRO
BIENESTAR. Y digo sin recursos porque a los que los tienen les abrimos las
puertas dándole todo tipo de facilidades, incluso la nacionalidad si compran
una vivienda en España.
Voy a demostrar a continuación, que
la preocupación primera del mundo occidental en relación a este tema, no son
las mafias, si no los emigrantes, aunque los políticos y los titulares de los
periódicos indiquen lo contrario. Para la demostración voy a entrar en una estado
virtual de ciencia ficción, necesario para mejorar la comprensión del
argumento. Si la mayor preocupación fuesen las mafias, estas se podrían
eliminar sin costar un duro más de lo que ya estamos desembolsando, cambiando los
objetivos de los barcos de guerra que se van a movilizar a la zona, y en vez de
dedicarse a interceptar y destruir los barcos de las mafias, se dedicaran a
trasladar gratis a todos los emigrantes que deseen venir a Europa, o con un cargo
igual a lo que ahora cobran las mafias. Eliminaríamos así de inmediato a estas indeseables
mafias que decimos que alteran nuestras conciencias porque trafican con seres
humanos. Realmente las mafias son las que menos importan, y lo que más, los propios
emigrantes. Al sacar el problema a la prensa, para justificar nuestra
conciencia, decimos que hay que acabar con las mafias con el fin de “proteger”
a los pobres emigrantes. Que cínicos e hipócritas somos.
Reconozco que no se pueden abrir de
golpe y sin ningún tipo de control todas las fronteras, pero cuando abordamos
este delicado problema hablemos claro y con la verdad por delante, sin desvirtuar
el lenguaje, porque sí empezamos disfrazando ya el planteamiento, con que
argumentos pretendemos alcanzar una solución justa y aceptable.
En nuestras naciones decimos que
hay que fomentar la natalidad, pero no queremos que vengan los africanos, e
incluso algunos dirigentes descerebrados dicen que hay que bombardear sus
barcos. Decimos que nos preocupan sus muertos cuando se ahogan en el mar, pero
la verdad es que más allá de la necesidad de quedar bien; sus vidas y las
miserias que padecen en sus países de origen solo nos ocupa el tiempo de
leerlo, y al instante lo olvidamos, porque si esto no fuera cierto, haríamos
algo más por ellos..
Ultima consideración. El mundo es
global y Dios no ha reservado zonas solo para blancos, y si las naciones más
pobres de este mundo nos prohibieran sacar del fondo de sus tierras las
materias primas que los occidentales necesitamos, nuestra orgullosa
civilización del bienestar, no duraría más haya de unas pocas semanas.
Tenemos abiertas las puertas de
nuestras naciones para que nos lleguen sus riquezas, pero tenemos cerradas nuestras
puertas a la entrada de sus gentes. Esto es la realidad.
Que le indica esto a una persona
decente.
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